viernes, 31 de julio de 2009

Morelia

De un día de trabajo todo se torno una experiencia maravillosa, llena de encanto rodeado de historia y relatos casi increíbles. A las manchas de tinta sucedieron las del tinto, un mercado artesanal, don Miguel e hija que conversaron abundante y nutritivamente conmigo durante la hora y fracción que tardé en elegir los dulces y antojos adecuados provenientes de las diferentes regiones del estado, ese recorrido que mágicamente viaja por el tiempo y nos lleva a los escenarios que dieron origen a las leyendas que alimentan la histórica ciudad, fantasmas que deambulan por las calles entre la rosada cantera, los arcos del acueducto y las fuentes alusivas a episodios históricos, gritos que susurran y sombras que se ocultan entre los ancestrales árboles de las calzadas, manifestaciones arquitectónicas de poder y ambición, expresiones de Fé Cristiana que buscaban imponerse a las creencias paganas, recetas únicas que conservan las raíces purepechas y tarascas, eso y mucho más componen la eterna magia de una ciudad tan antigua como importante en el desarrollo histórico, social y religioso de nuestro país, ha sido una gratificante sorpresa llegar a trabajar y dejarme absorber por el encanto de la mística Morelia.

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