viernes, 26 de junio de 2009
Crónica de un Aniversario.
El día comenzó muy temprano, de hecho comenzó la noche anterior con un mensaje, un correo electrónico y una llamada anticipadas para desear un buen día y mucha felicidad y mucho éxito y tantos buenos deseos. Ante el inminente traslado a otra ciudad con un madrugador vuelo amaneci más temprano de lo habitual, mucho más temprano. Desde los primeros minutos del amanecer comenzaron a aparecer los correos de felicitación, llegando desde Libano el primero de ellos, en punto de las 7am levantó en vuelo la pequeña aeronave de helices que me llevaría a Aguascalientes, un vuelo muy tranquilo y puntual que me dejo en mi destino, junto con una falta de comunicación, esperando más de una hora hasta el momento que llegaran por mi para llevarme a las instalaciones del cliente, tiempo de espera que aprovechara para desayunar y seguir disfrutando los mensajes, correos y llamadas de la gente que tuvo a bien recordar mi Aniversario desde tempranas horas, un cliente totalmente nuevo para mi con equipos relativamente nuevos para mi, no hubo mayor complicación para familiarizarme pronto con el entorno y establecer un proceso de avance para el cumplimiento del servicio, mientras tanto y con una cadencia y sincronización casi planeada continuaron llegando los buenos deseos en todas sus presentaciones, amigos de años, mis hermanas, clientes, recientes amistades, colegas y todo tipo de conocidos que me regalaron la más amplia variedad de felicitaciones, saludos, buenos deseos y hasta agradecimientos de la infancia, dos llamadas cantando las Manánitas, una individual y otra grupal, todo mientras el cliente y sus empleados observaban como trabajaba con los teléfonos en la mano, en el oído en la mesa, donde mejor pudiera verlos o escucharlos, pase de momentos tiernos, alegres y hasta conmovedores. Al final no me molesto no haber podido concluir en un día el servicio, resultó de lo más grato estar alternando el trabajo y un poco de convivencia virtual con la gente que quiero, mi gente, personas de quien he aprendido lecciones de vida, esas lecciones que han de durar por siempre. Ya muy cerca de la media noche llego la llamada que creí escucharia más temprano, pero de algún modo tenía la certeza que llegaría. Esta ocasión me di el lujo de exigir mi felicitación, una vez por la mañana y otra por la noche justo antes de la media noche, justo antes de irme a cenar, los tacos de lechon de Don Rudy, tacos de lo más representativo y conocido en Aguascalientes, no sólo la calidad de carne y el fino sazón del guacamole le dieron si toque especial a la cena, sino también la agradable, sincera, entusiasta y entretenida plática del mismísimo Don Rudy, un señor de unos cincuenta y tantos años que esta dejando el negocio de casi 40 años en manos de sus hijos, lo que le da el tiempo de convivir con su clientela de siempre así sea sólo para saludarlo, una conversación de poco más de dos horas que me otorgó la oportunidad de absorber aunque sea un poco el modo de vida de los hidrocalidos, ellos que aún es papel de la mujer atender a los niños, al marido, es ella quien pide los tacos y se paran a pagar mientras ellos platican de las cosas de señores, un modo de vida de tradiciones ancestrales pero social y culturalmente aceptados. Definitivamente un Aniversario como ninguno, especial de principio a fin, intenso y repleto de emociones. Gracias a todos, desde la Ciudad de Mexico, Villahermosa, Reynosa, Guadalajara, Córdoba, Mazatlan, Chetumal e incluso hasta Libano, Inglaterra y Canada. Infinitamente, gracias.
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