martes, 24 de agosto de 2010

Bichos

Y de pronto entre tanta algarabía y recordando momentos de película me veo bruscamente reflejado en una que he declarado como mi favorita..., aquella en donde un hormiguero es amenazado por una colonia de saltamontes, una hormiga voluntariamente se va a la gran ciudad a buscar ayuda para combatir esa amenaza..., al final, lo único que lleva al hormiguero no es más que un numero de circo y si me pongo a pensar, en nuestro hermoso país de igual modo sucedió, al igual que la famosa guerra es un numero de circo, lo es la hormiga que la declaro y le pagamos un dineral por que venga a decirnos algo que de algún modo ya sabíamos y además sabíamos que, gracias a la corrupción, no sería implementado en ningún nivel de nuestra sociedad, sin embargo ya estaba hecho, ahora debíamos improvisar y construir un enorme pájaro de hojas y ramas para espantar a los saltamontes, una guerra al crimen organizado, sin tregua y que ha de costar vidas a cambio de nuestra seguridad...

Que palabras tan valientes que solo han dejado desorden y la máxima sensación de inseguridad y caos que a la fecha yo recuerdo. Más, si seguimos la historia, nos vamos a encontrar que al final, las hormigas recuperan la confianza, el valor y por consecuencia, el hormiguero cuando se percatan y se aceptan como aplastante mayoría en ese conflicto de intereses, era eso o morir de hambre en el vecino invierno. Hoy me observo bien como una hormiga, me gusta creer que no estoy solo, que no soy el único, si desisto al clima de terror que siembran esos "saltamontes" entonces habrán ganado su guerra contra mí, no pienso dejar de disfrutar mi ciudad, mi país con cada mágico rincón que contiene, mi gente, mis paisanos, la comida de cada especial latitud, no pienso bajar la cabeza y reconocer que han ganado, no pienso guardar silencio, no importa de qué bando digan que sean. Quiero y prefiero creer que somos nosotros las hormigas y no los saltamontes, como miembro del hormiguero, no pienso permitir que otra cabeza sea aplastada frente a mí, yo si me veo defendiendo el hormiguero y las semillas que tanto trabajo nos ha costado recolectar como para que solo un puñado de intrusos las desperdicien entre sus dedos de egoísmo y prepotencia. ¿Y tú? ¿En qué parte de la historia te reflejas?

2 comentarios:

  1. Eso. Nadie, ni Dios que no existe, ha capacitado a la triste hormiguita burócrata (fecal) para decidir sobre la moral de l@s mexican@s. Si él nada más debe cobrar impuestos y hacer carreteras. La moral es un asunto de cada quien. Y lo de las drogas hay que dejárselo al mercado libre, no a la moralina de un dipsómano que les besa la mano a los curas.

    ResponderEliminar
  2. Me acuerdo perfecto de la película. Un ejemplo tan claro de que las minorías revoltosas que no necesariamente tienen derecho a lo que buscan, se imponen a una mayoría que se mantiene al margen, ya por desidia, ya por trabajo, ya por ignorancia. Comparto contigo la búsqueda por una sociedad mas equilibrada. Ni justa ni equitativa. Con que sea más equilibrada, daremos el primer paso del largo camino hacia una sociedad más participaba, menos quejumbrosa y mucho más responsable.

    ResponderEliminar