lunes, 12 de octubre de 2009

Bastardos

En definitiva nunca creí que sería una función convencional, todo menos convencional y más tomando en cuenta que proviene de la retorcida mente de Quentin.
En un pasaje histórico altamente estudiado y representado en múltiples ocasiones en la pantalla grande, sin mencionar los libros y teatros, encontramos el punto de vista de uno de los genios contemporáneos de nuestro Séptimo Arte, quizá es el morbo de ver a través de los ojos del director un suceso de tal magnitud con su personal toque de irónica y burlona ficción.
Una muestra por demás audaz, llena de elementos que, aunque no llegan a sorprender a quien ha visto el trabajo de Tarantino, si resultan a cada escena más y más jocosamente sádicos, el director se supera con cada nueva secuencia y cuando uno cree que ha visto suficiente, aparece con otra escena llena si no de sangre, si de ironía.
Exquisita mezcla de historia, humor negro en grado superlativo, sueños guajiros y un toque de romance al más puro estilo Hollywoodense con esencia Shakespeariana, con un Yanqui típico de acento sureño, un SS implacable e intimidante, oficiales de patriotismo exacerbado, coraje judío llevado al límite, una francesa cuyo personaje se basa en sus expresiones faciales y en los lunares más sexys que haya visto en muchos años y sobre todo y como protagonistas clave, la ambición y la venganza.
Una obra maestra que dejará huella en la industria y en todos los seguidores de este ya viejo conocido Quentin, nuestro admirado Tarantino.

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