jueves, 10 de septiembre de 2009

Inundados

Hace apenas 35 años llegó mi familia a Valle Dorado, con la promesa de una vida nueva y definitivamente mejor, yo vi la luz del día un año después, podría incluso decir que yo fui hecho en esa colonia, un lugar tranquilo, lleno de alegría, risas, diversión, árboles apenas creciendo, casas en construcción y escuelas a medio llenar. No han pasado realmente tantos años, vivencias todas, recuerdos de las explosiones de San Juanico, la sacudida del 85 y por supuesto, cada año que se aproximaba la fecha de San Juan o San Francisco, ya esperábamos las lluvias intensas y las ya conocidas inundaciones, siempre las mismas calles en los mismos puntos, Berlín, Madrid, la Glorieta justo al centro del Fraccionamiento, nada que no conociéramos o nos tomara por sorpresa, bien conocíamos los niveles que podían alcanzar los charcos y ansiosos salíamos a cruzarlos en nuestras audaces bicicletas, recorridos que con el tiempo se fueron volviendo inseguros, calles que perdieron su luz, su chispa, su magia.
Muchas familias se fueron con el inevitable crecimiento de los hijos, amigos que debieron seguir su curso personal, nuevas caras y saludos llegaron a nuestros rumbos con nuevas esperanzas de un lugar tranquilo para crecer, muchas familias permanecimos ahí, muchas parejas de adultos mayores prefirieron quedarse a vivir ahí su vejez y muchos de ellos vieron a sus hijos volver.
Hoy volteo a ver mi colonia, mis calles y veo los recuerdos de mi infancia aplastados por toneladas de lodo y deshecho, pude escuchar nuestros gritos del "1, 2, 3 por mi y todos mis compañeros" ahogados entre las calles repletas de agua arrastrando muebles y sonrisas que van a tardar en aparecer de nuevo. Hoy mis vecinos lamentan su pérdida y miran con tristeza como su esfuerzo de tantos años se lo llevó la negligencia de unos cuantos y además unos cuantos que también fueron vecinos, unos cuantos que han defraudado la confianza de la gente que los vio crecer y jugar en las mismas calles que han vuelto zona de desastre.
Nos queda claro que las obras públicas que nos dejaron Rubén y Ruth no han servido de nada, quedó comprobado que el paso a desnivel que construyó Ulises realmente es una trampa mortal, nos quedó más que claro que Tony sólo trabajó para construir y equipar su propia casa con lo necesario para que su familia no sufra por apagones o inseguridad, ahora vemos que Arturo tampoco se interesa mucho en conocer la situación real y sólo se aleja de las responsabilidades, podemos ver a nuestro Gobernador realmente ocupado en atender las necesidades de la gente, en ofrecer soluciones reales inundando la zona con brigadas de vacunación, ayuda alimentaria, artículos de limpieza y vigilancia pública, hemos visto como los soldados, policías y bomberos se han puesto a la par de los Colonos a barrer, a limpiar, a palear, como verdaderos Servidores Públicos, no como aquellos que ocupan la silla y que con un par de billetes extras pueden autorizar la construcción de condominios que, más allá de aumentar la población, exigen adecuaciones al sistema de drenaje, autorizaciones que pasaron por encima de la Asociación de Colonos, por encima de nuestro histórico Casco de Hacienda, obras que obligaron a hacer mal uso de un carcamo pluvial ahora empleado con aguas negras, malos manejos que jamás se ocuparon por dar mantenimiento a las tuberías y que, finalmente, desembocaron en algo que pudo ser una desgracia humana de incalculables dimensiones, mucho debemos agradecer que fue un domingo por la noche cuando las familias estaban reunidas, no habían niños en la escuela ni gente en los restaurantes, los comercios o la Iglesia, por que de lo contrario todos habrían sufrido graves consecuencias, una anécdota que nos deja un amargo sabor de boca pero un gran aprendizaje como vecinos, como Colonos, como electores y sobre todo, como seres humanos.
Hoy me quedan los recuerdos, las alegrías, las tristezas y todo esos momentos que alimentaron mi infancia y me hacen sentir en el alma la impotencia, la frustración y el dolor de nuestra colonia, nuestro lugar, nuestro hogar.